siento el devenir del apocalipsis propio
la llamarada incesante de fuegos que atraviesan mi corporeidad dejan en el espacio aparentemente vacío una masa con forma de angustias, inseguridades y rencores.
Jamás supe disculparme y morí sin dolor, pero la esencia me persigue como lo hizo mi vida entera, jamás se aleja, no tiene ganas ni intenciones de dejarme. A cambio obtiene alimento para crecer, para ser más fuerte y arraigarse más a mi espíritu vacío de alegrías.
Soy una masa amorfa de angustias y rencores que no puede despegar de su cuerpo las ganas de ser devorado por un extremo dolor.
Soy todas las lágrimas que mojan mi cama, soy todos los mensajes de necesito ayuda, soy todas las veces que necesité compañía y no supe dármela. Soy todo lo que me persigue y me impide ser.
Soy todo lo que odio y todo lo que creé.