martes



El silencio que dejaron tus mensajes me generó frío
también tu voz hablándome de amor.
Me congelé en enero, en un río contaminado, metida en una bolsa de basura, con la boca cerrada pero los ojos abiertos, forzando la vista para encontrar alguna orilla.



(Pero lo encontré a él, y ahora hiervo, emanando calor como un volcán)



Paso indiferente ante tu tormenta, la miro desde adentro, sentada en el ojo del huracán.