miércoles

Reflexión sin corregir.

De repente estoy con el Bloc de notas abierto en la netbook, intentando escribir acerca de un chico que me frustra y me cohibe. Pero las palabras no me salen, o se vuelven torpes y clichés. Entonces mi problema deja de ser él, y pasa a ser mi miedo a volverme eso que no quiero, o que en realidad amo. Creo que al perder mis ganas de escribir, me encuentro viéndome como a una típica chica de 16 años, torpe, queriendo a un tercero, haciéndose dramas por cosas irrelevantes.
Es una forma de creerme perdida a mi misma, y lo considero muy grave.
Subo y bajo en un sin parar de ilusiones y hormonas que no ayudan mucho a mi necesidad de expresar sentimientos por medio de un teclado.
Puedo adjudicarle la culpa a éstos meses donde casi no pasó nada. Porque enserio, mis vacaciones no son relatos de aventuras que a otros les interesaría escuchar, todo lo contrario.
Así que me quejo por él, y cuando quiero escribirlo, me quejo por mi. ¿Será que siempre necesito quejarme por algo? Ponerle una pizca de sal a mis neutros días.
No soy como ellas, pero tampoco como yo.
Aunque ahora que reflexiono, (retomando ésta entrada que dejé en borradores hace un par de días) ésto podría se parte de mi objetivo, ese que consiste en "redescubrirme".
No es que no puedo escribir, es que no tengo los sentimientos a flor de piel como suele pasarme cuando lo hago, y no los tengo porque en vacaciones todo se relaja en mi entorno, lo cual no es para nada malo.
Entonces, pretendo explayarme y dramatizar un hecho que en realidad no me afecta lo suficiente como para dejarme llevar por las palabras, y me creo perdida al no poder hacerlo, cuando en realidad me estoy encontrando por fin con la parte de mi que sí quiero.